Para comprender la historia de la Obra Social hay que remontarse a los orígenes del Hospital El Carmen, al período comprendido entre 1884 – 1889, durante el cual nuestra provincia sufrió una serie de acontecimientos que conmovieron la salud de su población tanto física como espiritual.
En esos cinco años Mendoza tuvo dos epidemias de viruela, cólera asiática y endemia de difteria que segaron sin piedad la vida de 10.752 habitantes. Las zonas más afectadas fueron la Capital y el departamento de Belgrano (hoy Godoy Cruz). A partir de estos tristes sucesos surgió la idea de asistir a la población para aliviarla de sus penurias espirituales, sanitarias y económicas, formándose un grupo de distinguidas damas de nuestra Sociedad junto al capellán Alejo Barraquero.
La meta fue primero fundar una Conferencia de la Sociedad San Vicente de Paul, lo que se concretó en 1892 en la hoy Iglesia San Vicente Ferrer. La entidad se colocó bajo la advocación de la Virgen del Carmen, los pobladores de Belgrano masivamente apoyaron la compra de ropa y remedios para los más necesitados. El 29 de abril de 1893 a iniciativa de la Sra. Maure de Pescara se trata en el Organismo de Bien Público, la necesidad de crear un hospital lo que se logra con la colaboración de Antonio Tomba.
En esa época el Departamento de Belgrano estaba habitado en su mayoría por personas de humilde condición. Los pobladores recibían el nombre de ‘cotudos’.
La construcción del Hospital (el segundo que poseería la provincia) se vió apoyada no sólo por los pobladores del departamento, sino también por donativos de la Municipalidad del Gobierno Provincial y Nacional y de la Lotería Nacional, era una obra que se levantaba a favor de los indigentes.
La concepción arquitectónica de la época, influenciada por los conceptos higiénicos europeos plantea una estructura con pabellones vinculados entre sí con corredores cubiertos. Esto se debía a que en esos años no existían antibióticos y eran muy frecuentes las infecciones cruzadas entre los pacientes.
La estructura edilicia estaba conformada por dos salas grandes de 16 camas cada una; dos salas para pensión; una sala para accidentados; una sala para niños; farmacia; consultorios externos; cocina; despensa; ropería; un cobertizo que albergaba un coche de plaza para las emergencias (ambulancia); capilla (orgullo del nosocomio con un artístico altar con imágenes de Nuestra Señora del Carmen , San José y San Vicente de Paul y una huerta cuyos productos se aprovechaban para elaborar la comida de los enfermos.
El 11 de febrero de 1900 se inaugura el nosocomio, que comenzó atendiendo enfermos crónicos y discapacitados, cuando el paciente provenía de otra zona se le exigía certificado de pobreza.
Contaba con un plantel de médicos de primera línea que trabajaban ad – honorem y tenían la colaboración de un pequeño equipo de enfermeros, quienes gozaban de un franco cada quince días viviendo prácticamente en el hospital.
La atención espiritual de los enfermos estaba a cargo del Padre Arce más un plantel de religiosas, las hermanas. De la Misericordia, traídas directamente desde Roma. El antiguo hospital se caracterizó porque sus pacientes no sólo salían con su salud mejorada, sino que en él se rescataba también el alma.
A partir de 1925 el Hospital se va complejizando e inaugura su sala de operaciones, luego se pondría en marcha el laboratorio y se crea la Sección de Bocio empleándose por primera vez un aparato de Metabolismo Basal, iniciándose en Mendoza los estudios del Bocio, un mal que en otros tiempos constituía un verdadero flagelo para la zona.
Aquel Hospital ideado para tratamiento de patologías crónicas pasó a ser un Nosocomio Polivalente.
A pesar de la buena administración y los ingresos tanto de pensionistas como de donativos, las finanzas se vieron quebrantadas obligando a transferir el Hospital primero en alquiler y luego en venta al gobierno de la provincia lo que aconteció en 1950.